La luna vergonzosa se esconde tras las protectoras nubes. La oscuridad lo envuelve todo, no hay modo de ver más allá de un palmo.
En el horizonte se atisba una claridez que aumenta por segundos. A la noche no le queda mucho tiempo de vida, será cuestión de minutos.
El campo de visión es cada vez más grande. El bosque comienza a cobrar vida.
Sonidos. Alimañas arrastrándose por entre las hojas secas del suelo. Esa grandiosa alfombra de la naturaleza que en la que se van distinguiendo los colores del otoño a medida que la luz sonríe con más fuerza.
El sol naciente, acompañado por los delicados cantos de los pájaros cada vez más audaces, baila con el viento y los árboles creando una obra gandiosa. Todo el bosque se une para representarla. Es el comienzo de otro día más. Es el comienzo de la vida.
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